lunes, 1 de marzo de 2021

 

REPERCUSIONES DE LA GRAN DEPRESIÓN EN EUROPA

-Descalabro del Sistema Financiero:

Se paraliza la salida de dólares destinados a la inversión en Europa, operaciones financieras éstas que venían realizándose ininterrumpidamente desde 1922 lo que generó la imposibilidad de otorgar créditos para la producción, caso este donde Alemania fue la nación que se vió más afectada. En Alemania donde la suspensión del pago de obligaciones por parte de los bancos hizo que el canciller Brüning decretara el cierre permanente de todos los bancos afectados en el país con el fin de evitar mayores retiros, una vez reaperturados estas entidades financieras fueron congelados los capitales extranjeros (moratoria de hecho).

En Inglaterra, la crisis financiera se desarrolló de manera particular a diferencia de los otros países europeos ya que, los bancos entran en crisis al no poder exigir sus colaboraciones en los sistemas financieros de otros países en crisis y no poder cumplir con la solicitud de ahorristas básicamente extranjeros de transformar sus ahorros de libras en oro. Cuando el Banco de Inglaterra no contaba con una reserva-oro suficiente el gobierno abandona la paridad-oro provocando un impacto sumamente negativo sobre la economía mundial como consecuencia a ello la libra a los pocos días perdió su valor en un 30% devaluándose consecuencialmente alrededor de 30 monedas en el mundo (Portugal, Egipto, Bolivia, Japón, etc.).

-Disminución de la Producción Industrial:

Se observa una contracción violenta de la productividad industrial acentuada en los países más industrializados de Europa (Alemania, Reino Unido y Francia).

De este modo la mayoría de las pérdidas se concentran en un espacio relativamente pequeño, pues los ¾ de la producción industrial mundial se reúnen en 1928 en cuatro potencias Estados Unidos (44,8%), Alemania (11,5%), Reino Unido (9,26%) y Francia (7%); con Bélgica, Países Bajos, Suiza, Austria y Canadá los nueve países detentan en total el 80%; el resto se distribuye entre Rusia, Italia, Japón, India, España, Suecia, Polonia y Argentina, estados predominantemente agrícola. (Historia General de las Civilizaciones, 1961 p.128)

La contracción de la producción industrial en estos países europeos llegó a niveles de un 38% entre 1929 y 1932 lo que afectó lógicamente los niveles laborales y salariales existentes.

-La Agricultura en Crisis:

El sector agrícola no se ve afectado a los mismos niveles que el industrial en Europa ya que la producción de alimentos prácticamente no disminuyó y donde si se manifestó la crisis fue en los precios los cuales disminuyeron considerablemente. Esta disminución de precios que llegó en algunos casos hasta un 50% se debió al poco poder adquisitivo de los consumidores que adquirían menor cantidad de productos obligando a los agricultores a bajar los precios y a reestructurar su productividad a una economía de subsistencia. "Por donde quiera que hay explotaciones agrícolas, estas vuelven a la "economía de subsistencia" y viven los productos de la propia finca sin cambiarlos con objetos manufacturados." (Historia General de las Civilizaciones, 1961 p.129)

Entre los países más afectados están: Hungría, Polonia, Rumania, Yugoslavia, etc., los cuales paralizaron la inversión en el agro (maquinaria, herramientas, abono) lo que contribuyó con el espiral crítico mundial de poco consumo y poca producción.

En conclusión, Europa vivió directa y cruelmente todos los efectos del Crack del 29, en mayor o en menor medida todos los países sufrieron descalabros en su sistema financiero, disminución drástica de la producción industrial, caída de los precios en los productos agrícolas y reducción salarial aunado a un pujante índice de desocupación lo que costó varios años para poco a poco reestablecer los niveles medios de bienestar económico que con tanto esfuerzo había conseguido luego de la I Guerra Mundial.

Efectos de la Crisis en América Latina

Durante muchos años en Latinoamérica la importación (en todos sus renglones) fue esencial para lograr la satisfacción de los mercados internos, pero para 1930 luego del colapso de muchas de las empresas extranjeras establecidas en suelo latinoamericano dada la crisis, se genera una nueva visión con respecto a la expansión del mercado interno y se comienza a analizar la posibilidad de adquirir la capacidad de producir internamente lo que se importaba (mayormente de los EEUU) a fin de poder prescindir de los productos extranjeros que tenían sus mayores mercados en América Latina.

Los países que más rápido se fueron adhiriendo a este nuevo proceso fueron aquellos que antes de la crisis ya habían conseguido un crecimiento económico aceptable y que algún modo habían logrado diversificar un poco más sus economías.

Sin embargo, aún y cuando la producción nacional se incentivó significativamente durante la década de 1930 y 1940 y se llegó a la fabricación de bienes de consumo final, los niveles de importaciones no sufrieron ningún cambio ya que si bien se habían dejado de importar mayormente productos acabados ahora se necesitaba maquinaria, insumos y en fin todo aquello que se necesitaba para producir lo que ahora se producía internamente.

-Latinoamérica a fines del siglo XIX:

Luego de haber alcanzado la independencia, los países latinoamericanos continúan siendo ahora Estados con una economía basada en la agricultura siendo este su principal renglón de exportación (manteniéndose casi invariable desde el período de colonización). Ya para finales del siglo XIX y una vez entrado el XX se hacía cada vez más evidente la necesidad se reformas económicas y sociales considerables que permitieran el avance de los pueblos latinoamericanos hacia una amplia modernización; con lo que no se contaba era que el eje de cambio iba a provenir de una fuente externa.

Las inversiones de capital juegan un papel de suma importancia en Latinoamérica durante el siglo XIX como principales fuentes de ingreso y desarrollo, así como al mismo tiempo sirven de base en la creación de las relaciones internacionales, aún y cuando estos los países latinoamericanos "deben hacer frente, asimismo, a una serie de problemas asociados a sus principales partidas exportadoras como son la inestabilidad de la demanda, su débil posición negociadora en los mercados internacionales fruto de su relativamente pequeña participación en la oferta mundial…" (Artal, s/d p.4)

Dentro de los principales países influyentes para la evolución económica de América Latina durante el siglo XIX se encuentran los europeos: Alemania, Inglaterra (principalmente) y Francia, los cuales figuraban como los prestamistas más importantes y sus inversiones se concentraban en la extracción de materias primas y energía.

Poco a poco y medida que avanzaba la injerencia de los EEUU en el resto del continente, este fue sustituyendo a los países europeos en cuanto a lo que inversión de capitales se refería, principalmente la presencia económica norteamericana se sintió con mayor fuerza en Centroamérica y el Caribe especialmente en Cuba y Puerto Rico donde EEUU mantenía un protectorado. De igual modo la intervención militar y el control aduanero y tributario que EEUU ejerció sobre países como: República Dominicana, Nicaragua, Panamá, Haití, Perú, Bolivia y Ecuador, reforzaba la presencia y dominio financiero de EEUU sobre Latinoamérica, aún y cuando Brasil y Argentina siguieron manteniendo una mayor dependencia financiera de Inglaterra.

-Impacto Directo de la Crisis de 1929 en Latinoamérica:

En Latinoamérica la crisis se hace sentir luego de una serie de préstamos que muchos de estos países solicitan a los EEUU durante la década de 1920. Para finales de los años 20 la deuda latinoamericana estaba constituida por bonos y títulos adquiridos en las bolsas de los países capitalistas, la mayoría de estos préstamos provenientes de Europa y EEUU se incrementaron por factores como:

El comercio internacional comienza a verse afectado debido a que los mercados financieros se ven colmados de títulos latinoamericanos y una vez que se da el Crack de Nueva York en octubre de 1929, estos quedan totalmente suspendidos, lo que provoca una vez paralizados los flujos comerciales que los países de América Latina se vieran incapacitados para pagar las deudas contraídas hasta ese momento.

-Nuevo Curso económico Latinoamericano a partir de 1930:

El hecho de no poder seguir pagando la deuda externa contraída con las grandes potencias dada la paralización de los préstamos extranjeros conllevó a que una buena parte de los países latinoamericanos decidieron no cancelarla más de forma definitiva. Bolivia fue el primer país en declarar en 1931 la suspensión de la cancelación de sus deudas, acción que fue seguida por varios otros países (en 1935 eran 14 países que no decidieron no cancelar sus respectivas deudas bien sea parcial o totalmente). No obstante, durante la década de 1930 y a pesar de la suspensión de los préstamos extranjeros, se produjo una especie de reactivación económica importante ya que estos países pudieron emplear parte del capital destinado a la cancelación de la deuda en la expansión de la producción y comercio interno (lo cual de otra forma nunca hubieran conseguido).

El no pago de la deuda externa por parte de los países latinoamericanos fue tolerado por EEUU y Europa, ya que inclusive varios gobiernos europeos durante la década de 1930 también decidieron la suspensión del reembolso de las deudas contraídas con los EEUU durante la I Guerra Mundial.

A raíz de esta crisis, los países Latinoamericanos consiguieron una autonomía económica importante y lograron zafarse un poco la fuerte influencia y presencia (el menos en el ámbito económico) que EEUU mantenía en estos. En un futuro EEUU tomaría en cuenta el cobro de sus deudas de forma individualizada con cada país a fin de evitar de nuevo una suspensión de pago en bloque como la que se dio durante los años 30.

La política de Industrialización como Sustitución de Importaciones surge dados todos estos hechos como una vía a través de la cual los países latinoamericanos pudieran ahora producir internamente todos aquellos bienes (mayormente de consumo final) que eran importados masivamente de los grandes países industrializados con el objeto de reducir a un mínimo la fuerte dependencia económica que se mantenía con las grandes potencias e "iniciar un crecimiento hacia adentro", motivado en gran parte por los efectos devastadores que la crisis de 1929 ocasionó a nivel mundial pero que al mismo tiempo permitió le permitió a estos países reaccionar ante la inmensa vulnerabilidad que América Latina tenía y podía seguir poseyendo de no tomar medidas acertadas en función al avance y crecimiento de la misma.

Asimismo, Latinoamérica se mantuvo al margen del mercado financiero internacional por un tiempo considerable ya que esta unánimemente consideraba que le era muy difícil adaptarse favorablemente al mismo de nuevo y también por el hecho de encontrar obstáculos por parte de los grandes países para la entrada de estos a dicho mercado, por lo cual luego de la II Guerra Mundial la principal fuente financiera resultaron ser las inversiones extranjeras directas, las cuales muchas de ellas se concentraron en la infraestructura interna de los países como desarrollo de vías de transporte y construcción de empresas, etc., al mismo tiempo que fueron encontrando facilidades de pago de la deuda así como reducciones de la misma lo que les permitió poco a poco incorporarse de nuevo en los mercados y comercios internacionales a mediados del siglo XX.

-Efectos sociales y políticos que genera la Crisis de 1929 en Latinoamérica:

En todo lo que fue estructura social y sistemas políticos, América Latina enfrentó significativos fenómenos vinculados directamente a la Crisis de 1929.

A través de todo el continente americano la pobreza se extendió agravando aún más la ya existente en los países con menos ventajas económicas, aún y cuando la decisión del no pago de la deuda externa le permitió a países como Brasil, Colombia, México, Perú y Chile incrementar su Producto Nacional Bruto (llegando la de algunos a superar incluso a la de EEUU durante la década de 1930) e aumentar su producción industrial (superando a la de Argentina quién poseía los máximos niveles para la época.

Las graves consecuencias económicas en cuanto a niveles de pobreza, desempleo, bajo nivel adquisitivo y condiciones de vida fue originando (en las clases más afectadas) un repudio hacia el evidente imperialismo estadounidense sobre Latinoamérica, el cual a medida que fue avanzando el siglo XX se fue manifestando en corrientes de tipo socialistas. Pero al mismo tiempo se dieron reacciones contrarias, más bien de tipo conservador (mayormente en las clases dirigentes) las cuales condujeron a algunas naciones a relaciones de tendencias sumisas con los EEUU nuevamente.

A los distintos tipos de reacciones que se dieron en Latinoamérica dada la represión económica Ramírez Necochea (1966) menciona tres fuerzas que se destacaron claramente:

a) Los avanzados elementos populares – especialmente la clase obrera e intelectuales de las capas medias- preconizaban cambios revolucionarios tales como la reforma agraria, la realización de medidas antiimperialistas, el acelerado desarrollo industrial y el ascenso del pueblo al poder político.

b) Los elementos tradicionales… se aferraban al orden vigente y trataban de mantenerlo a través de inauditos esfuerzos…

c) Ciertos sectores de las clases dirigentes, apoyándose en las capas medias y poniendo en actividad a miembros de las fuerzas armadas, se orientaron a promover y a implantar regímenes dictatoriales que… aplacaran el creciente malestar social. (Ramírez, 1967, p. 14)

En definitiva, se puede afirmar que América Latina sintió la Crisis de 1929 y la posterior depresión con mucha fuerza en el sentido que el curso que enrumbaría los destinos económicos y políticos principalmente estuvieron signados en gran medida por dicho fenómeno que si bien nació en los EEUU su carácter (dadas sus repercusiones) fue internacional.

domingo, 28 de febrero de 2021

 LOS REINOS BÁRBAROS

Los distintos reinos

Las invasiones bárbaras desde el siglo III habían demostrado la permeabilidad del limes romano en Europa, fijado en el Rin y el Danubio. La división del Imperio en Oriente y Occidente, y la mayor fortaleza del imperio oriental o bizantino, determinó que fuera únicamente en la mitad occidental donde se produjo el asentamiento de estos pueblos y su institucionalización política como reinos.

Un segundo grupo de pueblos germánicos se instala en Europa Occidental en el siglo VI, entre los que destaca el Reino franco de Clodoveo I y sus sucesores merovingios, que desplaza a los visigodos de las Galias, forzándolos a trasladar su capital de Tolosa a Toledo. También derrotaron a burgundios y alamanes, absorbiendo sus reinos. Algo más tarde los lombardos se establecen en Italia en 568-569, pero serán derrotados a finales del siglo VIII por los mismos francos, que reinstaurarán el Imperio con Carlomagno en el año 800.

En Gran Bretaña se asentarán los anglos, sajones y jutos (véase Invasión anglosajona de Gran Bretaña) que crearán una serie de reinos rivales, unificados finalmente por los daneses (un pueblo nórdico) en lo que terminará por ser el reino de Inglaterra.

Los godos

El Mausoleo de Teodorico en Rávena, el más significativo de los pocos ejemplos de arquitectura de los godos.

Los godos poseían una fuerte organización dinástica que les permitió adquirir una capacidad de choque y una penetración mayor que las demás tribus germánicas de la época, invadieron Dacia y se asentaron en ella a pesar de haber sido derrotados en 214 por el emperador Caracalla.


El reino visigodo

En 401, el rey visigodo Alarico I marchó contra Italia pero fue vencido cerca de Pollentia (6 de abril de 402) y después en Verona. Probablemente el general romano Estilicón negoció con Alarico su ayuda contra otros bárbaros, como Radagaiso, y se cree que le fue ofrecida la confirmación como Magister Militum y gobernador de Iliria, con unos límites que entraban en contradicción con las reivindicaciones territoriales de Oriente.

El partido nacionalista romano, tal vez instigado por el gobierno de Constantinopla, acusó a Estilicón de preparar la entrega del Imperio a Alarico y urdió un complot. Estalló una revuelta de tropas que obligó a Estilicón a refugiarse en una iglesia, siendo asesinado en el momento de salir (tras prometérsele que salvaría la vida si salía) por Olimpo, por órdenes del Emperador Honorio (23 de agosto de 408). Alarico regresó a Italia y obtuvo nuevas concesiones de Honorio que se había establecido en Rávena, pero una vez se retiraron los visigodos, Honorio no mantuvo sus promesas. Los visigodos marcharon hacia Roma y apoyaron la proclamación de un usurpador llamado Prisco Atalo (409), que era de origen jonio y probablemente arriano, el cual concedió a Alarico el título de Magister Militum.

Pero Atalo no quiso o no pudo cumplir sus promesas y el rey visigodo regresó a Roma, depuso al usurpador (14 de agosto de 410) y sus hombres saquearon la Ciudad Eterna durante tres días, tras lo cual la abandonaron llevándose con ellos a Atalo y a Gala Placidia, hermana de Honorio. De Roma pasaron al sur devastando Campania, Apulia y Calabria. Alarico murió en el sitio de Cosenza (410) y le sucedió su cuñado Ataúlfo. Este pactó con Honorio la salida de Italia a cambio de la concesión del gobierno de las Galias (territorios que escapaban del control de Roma, pues se habían sometido a Constantino).

Los visigodos bajo Ataúlfo dejaron Italia (412) y fueron al sur de la Galia y el norte de Hispania.

Las largas y complejas luchas de Ataúlfo para dominar el sur de las Galias le ocuparon varios años (411 a 414). En el 414 el rey Ataúlfo, que tras una alianza con Honorio y con el Magister Militum Constancio había vuelto a actuar por su cuenta, se casó con Gala Placidia, hermana de Honorio. Constancio fue enviado a la zona y los visigodos fueron derrotados en Narbona. Constancio logró desviar a Ataúlfo hacia Hispania (lo que le permitía conservar el sur de la Galia), y los visigodos entraron en la Tarraconense el 415. En 416 Ataúlfo propuso una alianza con el Imperio romano, en nombre del cual se encargaría de combatir a los suevos, alanos, vándalos asdingos y silingos que ocupaban las provincias de Hispania. Con tal motivo Ataúlfo se trasladó a Barcino (415 o 416), pero allí fue asesinado por el esclavo Dubius, a quien se supone instigado por su sucesor Sigerico o bien por el noble Barnolfo, supuesto amante de Gala Placidia.

Territorio del reino visigodo bajo el mando de Alarico II

La cúspide del poder visigodo fue alcanzada durante el reinado de Eurico (466-84), quien completó la conquista de Hispania. En 507, Alarico II fue derrotado en Vouillé por los francos bajo Clodoveo I, quien perdió todas sus posesiones (a excepción de la Septimania) al norte de los Pirineos. Toledo fue declarada la nueva capital visigótica, y la historia de los visigodos se convirtió esencialmente en la historia de Hispania. Para mayores referencias, se puede consultar la página de la Hispania visigoda.

El Reino visigodo fue debilitado por las guerras con los francos y los vascos, así como la penetración bizantina en el sur de la actual España. El reino recobró su vigor al final de la sexta centuria bajo Leovigildo y Recaredo. La conversión de estos dos reyes al catolicismo facilitó la fusión de las poblaciones visigoda e hispanorromana. El rey Recesvinto impuso (hacia 654) la ley visigótica común a ambos súbditos godos y romanos, que hasta entonces habían vivido bajo diferentes códigos legales (ver leyes germánicas). Los Concilios de Toledo se convirtieron en la fuerza principal del Estado visigodo, como consecuencia del debilitamiento de la monarquía.

El rey Wamba, sucesor de Recesvinto, fue depuesto por una guerra civil, que luego se tornó en una contienda generalizada a todo el reino. Cuando el último rey, Roderico, alcanzó el trono, sus rivales se avocaron al líder musulmán Táriq Ibn Ziyad, quien, con su victoria (711) en una batalla cerca de Medina Sidonia, terminó con el Reino visigodo e inaugura el período islámico en la historia de España.

El reino ostrogodo

Reino ostrogodo en Italia

El reino ostrogodo fue fundado por Teodorico en la actual Italia después de vencer a Odoacro. Teodorico organizó el Reino ostrogodo por su fuerza militar, su habilidad política y por la sabia prudencia con que interpretó la situación de los demás reinos.

En 488, Teodorico conquista la península itálica por orden del emperador de Oriente Zenón I, de manera de sacárselo de las cercanías de Constantinopla, donde sus tropas ya habían mostrado su fuerza. En la península gobernaba Odoacro, quien en 476 había destronado al último emperador romano de Occidente, Rómulo Augústulo. En 493, Teodorico conquistó Rávena, lugar donde murió Odoacro en manos de Teodorico en persona. El poderío de los ostrogodos estaba en ese momento en su cima en Italia, Sicilia, Dalmacia y en las tierras al norte de Italia. Al momento de esta reconquista, los ostrogodos y los visigodos comenzaron a colaborar y esa colaboración se estrechó con el tiempo haciendo de ostrogodos y visigodos una sola nación. El poder de Teodorico se extendió sobre gran parte de Galia e Hispania al convertirse en regente del reino visigodo de Tolosa.

Al morir el rey visigodo Alarico II, yerno de Teodorico, en la batalla de Vouillé contra los francos de Clodoveo I, el rey ostrogodo asume la tutoría de su nieto Amalarico y se reserva el dominio sobre la totalidad de Hispania y una parte de Galia. Tolosa pasa a manos de los francos, pero los godos dominan Narbona y la Septimania: esta región fue la última parte de Galia en donde todavía los godos dominaron y durante muchos años fue conocida como Gotia. En 526, ostrogodos y visigodos se escindieron una vez más. Algunos ejemplos en los cuales todavía se ve que proceden de acuerdo se refieren a asuntos espaciados y sin importancia real. Amalarico heredó el reino visigodo en Hispania y Septimania. Se agregó la Provenza al dominio del nuevo rey ostrogodo, Atalarico, nieto de Teodorico por parte de su madre Amalasunta.

Ninguno de los dos soberanos pudo solventar los conflictos que sobrevinieron en el seno de las élites godas. Teodato, primo de Amalasunda y sobrino de Teodorico por parte de la hermana de este último, le sucedió luego de haberlos asesinado cruelmente. No obstante, esta usurpación desencadenaría mayores matanzas aún. Tres reyes godos se sucedieron en el trono en el espacio de cinco años.

La debilidad de la posición de los ostrogodos en Italia se mostró entonces con toda evidencia. El emperador bizantino Justiniano I siempre se había esforzado, en la medida de lo posible, por restaurar el poder imperial sobre la totalidad de la extensión del Mediterráneo; no dejó escapar esta ocasión para actuar.

En 535, encargó a su mejor general, Belisario, atacar a los ostrogodos. Este invadió rápidamente Sicilia y desembarcó en Italia, donde tomó Nápoles y luego Roma en 536. Después marchó hacia el norte y se apoderó de Mediolanum (Milán) y Rávena, la capital de los ostrogodos, en 540. Es entonces cuando Justiniano I ofreció a los godos un generoso acuerdo —algo demasiado generoso a ojos de Belisario—: el derecho a mantener un reino independiente en el noroeste de Italia, pero a condición de que lo compensaran con un tributo consistente en la mitad de su tesoro para el Imperio. Los ostrogodos lo aceptaron.

Después de una invasión persa al Imperio bizantino, Belisario pudo regresar a Italia y se encontró con una situación considerablemente distinta: Erarico había sido asesinado y la facción prorromana de la élite goda, eliminada.

Totila destruyendo las murallas de Florencia.

En 541, los ostrogodos eligieron como nuevo jefe a Totila; este godo «nacionalista», brillante general, había recuperado toda la Italia del Norte y expulsado a los bizantinos fuera de Roma. Belisario entonces volvió a tomar la ofensiva: engañó a Totila para recuperar Roma, pero volvió a perderla luego de que Justiniano I, celoso y temeroso de su poder, le cortara el aprovisionamiento y los refuerzos. El general, avejentado, se vio entonces obligado a asegurar la defensa por sus propios medios.

En 548, Justiniano I lo reemplazó por el general eunuco Narsés, en quien tenía mayor confianza. Narsés no decepcionó a Justiniano I. Totila fue salvajemente asesinado tras la batalla de Tagina o Busta Gallorum en julio de 552, y sus partidarios Teya, Aligerno, Escipuarno y Gibal fueron matados o se rindieron luego de la batalla del Monte Lactario en octubre de 552 o 553.

Widhin, el último jefe del ejército godo del que tenemos testimonio, se rebeló a finales de los años 550 con una ayuda militar mínima de francos y alamanes fue conducido para ser ejecutado allí en 561 o 562. Una minoría, sumisa a los bizantinos y convertida al cristianismo, sobrevivió en Rávena.

Los lombardos

En 568, a tres años de la muerte de Justiniano I, una nueva oleada de germanos provenientes de Panonia, los lombardos, se propagaron por la Italia septentrional. Al mando de Alboino, conquistaron Aquilea, Verona, Milán y Pavía para luego avanzar hacia Spoleto y Benevento. Al morir Alboino en 572, asesinado por su sucesor Clefi, siguió un período de anarquía que concluyó con la elección del hijo de Clefi, Aulario, que se esforzó por someter a los duques lombardos a su autoridad y realizar nuevas conquistas. Sus obras fueron continuadas por sus descendientes, hasta que con Liutprando los lombardos llegaron a las puertas de Roma. Más tarde, el rey Astolfo decidió invadir los Estados Pontificios. Pero el Papa Esteban II pidió ayuda al rey franco Pipino el Breve, que bajó a Italia y obligó a Astolfo a abandonar sus planes expansionistas. Carlomagno, el hijo de Pipino, acabó con el reino lombardo tras vencer a Desiderio en Pavía el año 774.